En 1974 se funda la Asociación de Amigos de la Música, presidida por el muy querido amigo Luis Chirlaque Milla. De eso ya hace medio siglo.
La falta de una banda de música local durante unos años fue suplida por otras bandas contratadas, sobre todo de poblaciones de la vecina provincia alicantina, porque era fundamental en cualquier celebración festiva el acompañamiento y la presencia sonora de una banda de música; y sobre todo, era fundamental la añoranza que tenían los músicos de Yecla de contar con una banda en nuestro pueblo.
Al principio se empezó con un número de colaboradores, muchos de ellos de forma altruista, que pusieron el trabajo, el cariño y el empeño para dar forma a la creación de una banda de música en Yecla, y que el proyecto saliera adelante.
Yecla se siente orgullosa de esta Asociación de Amigos de la Música, y de su Banda y su Escuela. Los yeclanos nos sentimos orgullosos de la trayectoria de esta Asociación, que ha visto nacer a grandes músicos, muchos de ellos profesores, concertistas y compositores de alto nivel y prestigio internacional.
La ciudad de Yecla vibra al paso de la Banda de la Asociación, vibra durante sus conciertos y actuaciones en la calle, vibra cuando sabe de su participación en certámenes musicales y vibra cuando escucha los largos ensayos en el edificio del antiguo Casino Primitivo, como anticipo de lo que los músicos de la Banda serán capaces de ejecutar después.
El Cabildo Superior de Cofradías Pasionarias de Yecla ha tenido la fortuna de compartir la Semana Santa de nuestro pueblo con la Banda de la Asociación de Amigos de la Música, porque desde su fundación ha participado siempre abriendo o cerrando los grandes desfiles procesionales.

Al paso de la Virgen de los Dolores, todos recordamos de manera especial los solemnes acordes de las marchas que se interpretan en la Procesión del Santo Entierro y también la viveza de los acordes tras el paso del Resucitado en la mañana del Domingo de Pascua. Y la sobriedad musical, igualmente impresionante en la Procesión de la Pasión, el Jueves Santo, o en la Procesión del Calvario, la mañana de Viernes Santo.
Y los conciertos de marchas procesionales, esas composiciones de solera que están archivadas en nuestra memoria desde la niñez y a las que se suman nuevas piezas de reciente creación, con las que disfrutamos cada año.

También hay algunos rostros de la Banda de Música que nunca faltan en la Procesión del Silencio, acompañando con sus instrumentos al Cristo de la Paz. Esos rostros han ido renovándose con el paso del tiempo, porque es ley de la naturaleza humana, pero el testigo de esta tradición se pasa de generación en generación para que no falte una orquestina que interprete las « Saetas del Silencio» en la medianoche del Jueves Santo yeclano. Igual pasa con la Procesión de la Soledad, aquellos rostros de jóvenes, se han ido haciendo mayores, han ido envejeciendo o sencillamente desapareciendo, dejando lugar a otros rostros jóvenes que cada año siguen produciendo con sus instrumentos el sonido desgarrador y característico de la Procesión de la Soledad, con la interpretación del «Stabat Mater».
Gracias por todo esto; gracias por vuestra aportación, por vuestro trabajo, por vuestra ilusión, por vuestra Música.
Cincuenta años, uno tras otro, son bastantes y hay que aplaudirlo. Esperamos que sean muchos más los años que la Asociación de Amigos de la Música de Yecla, su Banda y su Escuela sigan aportando lo necesario para engrandecer la Semana Santa de nuestro pueblo y todas las celebraciones de nuestra ciudad.
Medio siglo: ¡Felicidades!
Real Cabildo Superior de Cofradías Pasionarias de Yecla.