Paquito El Chocolatero, de Gustavo Pascual Falcó

Portada de “Paquito El Chocolatero”, 1937
Portada de “Paquito El Chocolatero”, 1937

Como hemos ido describiendo en esta serie de artículos, dentro de los diferentes estilos en los que se pueden catalogar los pasodobles, sin lugar a dudas el pasodoble festero es uno de los que mayor proliferación ha tenido por parte de los autores.

Estas piezas han sido dedicadas para ser interpretadas en cualquiera de las fiestas que se desarrollan a lo largo de la geografía española: fiestas patronales, de barrio, veraniegas, fallas, hogueras, moros y cristianos, etc…

Esta última categoría de obras compuestas para ser interpretadas durante los actos con motivo de las fiestas de moros y cristianos (entradas, dianas, cabalgatas, embajadas…), es sin duda una de las que mayor repercusión ha tenido y tiene actualmente dentro de mundo de la composición de pasodobles, sobre todo en la zona de Levante, pero cada vez más asiduamente en el resto de España, donde  poco a poco se van extendiendo estas celebraciones.

Y hablar del pasodoble que hemos escogido hoy, es hablar de algo más que un pasodoble festero dedicado a las fiestas levantinas, porque aunque se compuso con esa idea, la de acompañar a las comparsas en su alegre desfile por las localidades con tradición de moros y cristianos, con el trascurrir del tiempo su fama ha trascendido dicho ámbito convirtiéndose en la pieza que identifica el carácter alegre y bullicioso de la mayoría de las fiestas, tanto públicas como privadas, ya no solo dentro del territorio español, sino en el resto del mundo.

Se trata de “Paquito Chocolatero” de Gustavo Pascual Falcó, compuesto por el maestro contestano en 1937.

Francisco Pérez Molina era el cuñado de Gustavo Pascual Falcó, el  hermano de su esposa Consuelo. Sus padres vendían  chocolate junto a otras especies, por lo que eran conocidos por el apodo de “Chocolateros”, siendo conocido en su pueblo, debido a su oficio como Paquito El Chocolatero.

Nació en Cocentaina (Alicante) en 1905. Teniendo como vocación en su vida las fiestas de moros y cristianos y la música, lo que le hizo franquearse una gran amistad con su cuñado Gustavo, la cual les inmortalizaría a los dos, al músico y al festero.

Francisco Pérez Molina “Paquito El Chocolatero” Años 30. Siglo XX
Francisco Pérez Molina “Paquito El Chocolatero” Años 30. S. XX

Durante el verano de 1937, la familia veranea en la Sierra de Mariola. Una tarde Gustavo le muestra tres composiciones musicales a su cuñado y le dice que elija una para que lleve su nombre. Tras escucharlas y sin dudarlo elige un pasodoble, alegre y dianero, con carácter festero y que se convertiría en el que hoy conocemos como “Paquito El Chocolatero”, obra que según el músico, captaba la personalidad de su cuñado y amigo, guardando además en su interior la sensibilidad festera, la alegría de ese mundo fantástico en el que año tras año se sumergen los festeros.

El pasodoble es una pieza sencilla, pero indispensable en las fiestas de moros y cristianos. Su originalidad emana de esa fuerza interior que el público descubre al momento. No importa que ese público desconozca nuestras fiestas, que sea de otra nacionalidad, su melodía hace vibrar las fibras más sensibles de nuestro interior, arrastrando a su paso la alegría y el hermanamiento. “Paquito El Chocolatero” es ya un pasodoble universal, ha rebasado las fronteras de nuestra cultura y seguirá abriéndose camino en todos aquellos lugares donde pueda hacer sonar sus notas.

Gustavo Pascual Falcó nació en Cocentaina (Alicante), el 6 de mayo de 1909. Su padre poseía cierta cultura, puesto que sabía leer y escribir correctamente. Este ambiente instructivo es trasladado a sus hijos, y Gustavo sigue unos estudios primarios básicos que le ayudarán en su posterior formación musical. Ya desde pequeño Gustavo fue un niño enfermizo, de salud delicada. Esta condición anómala le marcará el resto de su vida.

Tenía un carácter introvertido, bastante serio y responsable.
Algo de ambiente musical tuvo en su familia, pues su padre fue presidente de la rondalla “La Paloma”. Pero en el caso de Gustavo su afición por la música fue algo que surgió desde su interior, lo que algunos denominan vocación.

Gustavo Pascual Falcó, años 20. S. XX
Gustavo Pascual Falcó, años 20. S. XX

Desde pequeño acude a clases de solfeo, de la mano de Antonio Pérez. Posteriormente tuvo que elegir un instrumento, decantándose por el clarinete del que llegaría a ser un virtuoso. A los 10 años ya formaba parte de la banda municipal de su pueblo, en la que a los 14 años ya era clarinete solista.

Debido a su delicada salud, sus padres no le permitieron salir fuera de su pueblo para continuar con sus estudios musicales, lo que limitó en gran medida su carrera, pues si al ingenio que ya poseía, se le hubiera dado una educación musical adecuada, con casi toda seguridad sus composiciones hubieran sido mucho más numerosas.

Pero no fue así, el pequeño clarinetista siguió estudiando música a la vez que entraba como obrero en la fábrica de calzado del pueblo como cortador de piel, oficio distinguido de la época, ya que sólo lo podían ejercer aquellos que gozaban de una cierta disposición manual y artística. Comenzó como aprendiz en su oficio y en su carrera musical, pero no tuvo que pasar mucho tiempo para que despuntara en las dos.

Cuando aún no tenía 13 años conoce a Consuelito, su futura mujer, hija menor de una familia que se dedicaba a elaborar y vender chocolate,  junto a café, azúcar y especias, y que eran conocidos como “los chocolateros”

La música continúa siendo su gran pasión, por encima de su enfermedad,  sin faltar nunca a un ensayo de la banda.  No se conformaba con interpretar las piezas sino que las estudiaba con profundidad, lo cual le llevó a instruirse en la técnica de la composición, dedicando gran parte de sus horas de estudio a la armonía.

Gustavo no vivió el ambiente de un conservatorio, ni se presentó a oposiciones, ni conoció los ambientes bohemios de una capital, todo ese bagaje que tanto aporta en la vida de un compositor, pero a cambio supo integrarse y vivir en primera persona en las fiestas de su pueblo como hasta ese momento ningún músico había hecho.

Tocaba también el violonchelo y la guitarra, que utilizaba para acompañar lo que componía. Más tarde sería nombrado director de la rondalla “La Paloma”.

Unió Musical Contestana, año 1932
Unió Musical Contestana, año 1932

No vivía de la música, pero sí por y para la misma. Gran amante de la zarzuela y la música clásica. Su obsesión era la banda, participando en el año 1932 en la fusión de las dos bandas del pueblo, bajo el nombre de “Unión Musical Contestana”, una sociedad mucho mas fuerte con cerca de un millar de asociados.

Pero las inquietudes de Gustavo iban más allá de interpretar música en la banda. Acompañaba con el violonchelo en las funciones religiosas. Tocaba en el Cine Moderno. Formó junto a cuatro amigos, un quinteto de cámara. En 1935, se organiza un certamen musical para bandas en la ciudad de Denia, donde participa la Unión Musical Contestana y Gustavo sobresale interpretando un solo de clarinete. Consiguen el primer premio.

Se había acostumbrado ya de tal manera a tener el tiempo libre para dedicarlo a la música, que adoptó el hábito de llevar siempre encima unas hojas de papel pautado y un lápiz. Cuando en el trabajo le venía la inspiración plasmaba sus ideas en el papel, a las que después daría forma. “Paquito El Chocolatero” no fue sino la chispa que prendió un gran fuego en su interior.

Gustavo Pascual Falcó con su esposa Consuelo Pérez Molina
Gustavo Pascual Falcó con su esposa Consuelo Pérez Molina.

La personalidad musical de Gustavo está encuadrada en un movimiento renovador, donde se rompen los primeros moldes. En esta lucha ilusionada por abrir caminos, brilla con luz singular el nombre de Gustavo Pascual Falcó, compositor todavía mal entendido por los críticos, pero un genio para la música festera.

Gustavo logra ser subdirector de la banda municipal, y llega a ser presidente en 1942 de la Unión Musical Contestana. En 1943 consiguen alcanzar el primer premio del certamen de bandas que se organiza en la vecina localidad de Alcoy.

Como curiosidad, un día que estrenó una obra en un desfile, no le gustaba como sonaba, estaba desorientado, y tuvo la idea de organizar la banda de forma diferente a la de costumbre. Colocó la parte rítmica delante, acompañamiento y melodías detrás y finalmente los instrumentos de contratiempo. El resultado fue todo un éxito, por lo que  es considerado como el renovador de la música en los desfiles de moros y cristianos.

Pero la enfermedad va profundizando. En 1945 sus compañeros, músicos y festeros, deciden homenajear al músico y compositor, para lo que se organiza un concierto en el Teatro Gadea. Finalmente, muy debilitado tiene que permanecer en reposo, pero continúa componiendo, sufriendo con entereza la enfermedad que a pesar de su juventud se va apoderando de él.

Gustavo García Falcó falleció el 17 de abril de 1946 con 36 años de edad.

Disco grabado por la Unión Musical Contestana y el Ateneo Musical Contestano. 1987.
Disco grabado por la Unión Musical Contestana y el Ateneo Musical Contestano. 1987.

Paquito El Chocolatero se compuso en el año 1937 y se estrenó en las fiestas de Moros y Cristianos de Cocentaina, alcanzando enseguida una gran popularidad primero en tierras valencianas y luego en el resto de España.

Según la SGAE (Sociedad General de Autores de España) fue la pieza más interpretada en vivo en el año 2007, siendo a su vez la composición musical española más interpretada en el mundo y la más versionada, tanto en instrumentación como en letra.

La partitura original puede verse en el museo festero de Cocentaina, junto a la guitarra con la que el autor compuso los acordes de este popular pasodoble. Tiene letra de acompañamiento en valenciano aunque actualmente ya existen otras versiones.

La interpretación del pasodoble en su origen, se limitaba a las fiestas de Moros y Cristianos de Cocentaina y de las poblaciones vecinas. La obra fue adquiriendo popularidad a finales de la década de los años 30 del siglo XX, cuando empezó a ser interpretada para acompañar a las comparsas en las fiestas de Villena.

Fue en los años 40 del pasado siglo, cuando un cabo de la comparsa de Piratas de Villena, apodado “El Roña”, pone de moda el ¡Jé! que a partir de ese momento acompañaría los compases del pasodoble. Debido a una discapacidad física (cojera), “El Roña” desfilaba basculando y las filas de piratas que encabezaba le hacían la broma del “¡Jé, que te caes!”. Con el paso del tiempo este gesto se fue extendiendo, acompañando en la actualidad a los sones del pasodoble.

A continuación pueden escuchar el pasodoble “Paquito El Chocolatero”, en la versión realizada por la Orquesta y Coro de “Voces por la Paz” (Músicos Solidarios), dirigidos por Rafael Sanz Espert, realizada el 3 de septiembre de 2018.

Autor: José Miguel Ibáñez Lax.

 

Dedicado a mi compañero percusionista de la banda AAMY, José Antonio Torres Gómez.

 

Bibliografía:

https://www.paquitoelchocolatero.com/, consulta en línea el 8 de junio de 2025

Archivo Asociación de Amigos de la Música de Yecla.

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