
Nació en Yecla en 1940, en una familia de panaderos. Su padre, José María, entusiasta de la música tocaba el trombón; el hermano mayor, Patricio, tocaba la trompeta y el otro hermano, Cayetano, tocaba el bombardino.
Con siete y ocho años de edad desfiló en la Semana Santa tocando la trompeta en la banda de “Morterico” y después en la banda del Ecce Homo; a los nueve años comenzó el aprendizaje musical de solfeo e instrumento con el maestro José Ortuño, primero con la trompeta y por consejo del maestro pasó al trombón y finalmente al bombardino con el que, a los doce años, debutó en la Banda Municipal.
A los diecisiete años, entró en el equipo titular del club de fútbol Deportivo Yeclano y además entró a formar parte de la “Orquesta Alcey”, un conjunto musical en el que sus componentes sabían solfeo; así las melodías interpretadas resultaban armónicas y vibrantes, por lo que eran muy solicitados. Esta formación musical estaba formada por el maestro Pepe Ortuño que tocaba el órgano, Antonio Ortega “el Ñoño” trompeta, Salvador Martínez “el Novato” saxo tenor, Antonio Peña “el Peña” saxo alto, Ángel Hernández saxo alto, Rafael Madrona batería y él mismo, José María Puche “el Chete” al trombón. Después, para darle un aire más moderno a la orquesta, decidieron que José María tocara el contrabajo eléctrico, pero como este instrumento se acoplaba, decidieron que tocara la guitarra eléctrica.

Cumplió el servicio militar en Ceuta, en donde por oposiciones, consiguió el puesto de trombón para formar parte del cuadro artístico de la Comandancia. Rebajado de servicios de armas, sus tareas eran ser corneta de órdenes por la mañana, ensayar por las tardes con la banda de trompetas y tambores del regimiento y además con el cuadro artístico-musical para actuar ante las tropas y en el baile que se organizaba el día de la Patrona. En ese destino tuvo entre otros compañeros a Juan Carlos Monterrey, cantante, quien después de cumplir el servicio militar se convirtió en un artista de éxito y grabó numerosos discos. También formaba parte del grupo artístico el bailarín Jaime Martínez Velasco, luego primera figura en el ballet del maestro Antonio.
Cuando acabó la mili continuó en el Deportivo Yeclano y retomó la actividad musical con la “Orquesta Alcey”, sustituyendo a José Cano Medina que se incorporaba al servicio militar. Actuaba con la “Alcey” en los bailes que se hacían en el PYA, en la Feria de Septiembre de Yecla, en la sociedad de “Cazadores”, en el “Royalti” y en “Las Vegas”. Llevó adelante una intensa actividad musical tanto en Yecla como en otras poblaciones. El representante de la orquesta Benavent era de Alicante y les solicitaba a menudo para acompañar a vocalistas de fama, puesto que todos dominaban el solfeo. Acompañaron a destacados artistas y grupos del momento: a Rocío Jurado en Onteniente, a Antonio Machín en Villena, a Lola Flores, Sara Montiel y Rosita Amores en sus actuaciones en la Feria de Yecla, entre otras figuras importantes.
Por la “Orquesta Alcey”, además de los citados, pasaron otros músicos que también recuerda con afecto: Pepe Ruiz Molina al órgano, José Ponte al piano y los cantantes “el Dandy” y Juan Pérez, “el Pérez”.

De todos los instrumentos que aprendió le gusta el bombardino, porque es muy melodioso y por su belleza al tocar contrapunto. Más tarde conoció el acordeón que aprecia especialmente, porque desarrolla melodía y acompañamiento a la vez. Empezó a tocarlo gracias a los conocimientos que le transmitió Daniel Lillo, que venía desde Caudete.
A José María le gusta la música en la calle. Al jubilarse quizá por eso y por otras razones, ingresó en la Banda de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla, dirigida por Ángel Hernández, tocando el bombardino. Para él la Banda tiene una trayectoria ejemplar además de ser un grandioso espectáculo.
Los cuatro hombres de su familia, padre y hermanos, han participado interpretando la música en la procesión de “La Soledad” de la Semana Santa de Yecla. Inicialmente José María (padre) acompañaba con el trombón, su hijo Cayetano con el bombardino y Patricio el hijo mayor con la trompeta. Cuando por razones de edad, el padre dejó de salir fue relevado por José María hijo, pero después de una intervención quirúrgica, tuvo que dejar de tocar por indicación médica. No obstante, fueron unos quince años los que acompañó la citada procesión.

En los numerosos conjuntos musicales de los que ha formado parte, ha tocado diversos instrumentos. Aprendiendo algo que valora incluso más que la destreza: los valores que transmite e infunde la música. Repercutiendo en un comportamiento positivo, sensible y cívico de las personas. Está en coincidencia con la práctica deportiva ejercida con nobleza. Toda su trayectoria musical le ha reportado muchos buenos momentos, aunque también guarda algún recuerdo muy triste: El del día del entierro de su padre en el que era imprescindible que formara parte de la orquesta en una actuación.
Entró de voluntario en Cruz Roja y el entonces presidente de esta organización, Francisco Muñoz, le propuso actuar en el Hogar del IMAS. También actuó en el Centro de Mayores y el de Atención de Afectados por Alzheimer, ambos en Las Herratillas. Estas experiencias se convirtieron en algo de lo más hermoso que ha hecho en su vida, descubriendo la gran labor que se puede hacer a través de la música por el bien de los mayores; pues a estas personas la música les importa, les habla, les da afecto y cariño, cosas que agradecen y necesitan. Es tan gratificante para él esta experiencia que su disposición para actuar ante los mayores es permanente.

El oído musical de José María se fue educando con los muchos años de práctica, ampliando el conocimiento de la música y apreciando una inmensa variedad de estilos e intérpretes. Por eso le agradan prácticamente todo tipo de músicas, aunque recuerda con predilección la orquesta de Glen Miller, porque escuchándola empezó su vocación de músico.
Justo Soriano Aliaga.