
Si os gusta el cine y no estáis muy puestos en la ópera, pero tenéis curiosidad por ver una buena combinación de ambos, dejad que os recomiende una película exquisita en donde todo se conjunta mágicamente: uno de los mejores directores italianos, Franco Zeffirelli, al cargo de un sensacional equipo de artistas, encabezados por Plácido Domingo y la soprano Teresa Stratas, los dos en su mejor momento vital y artístico, porque la película se rodó a principios de los ochenta. Estos artistas dan vida a los personajes de una de las óperas más representadas de la historia, La Traviata.
Llegados a este punto tenéis dos opciones. Si queréis ver directamente la película, lo que es sin duda la mejor opción, podéis encontrarla en varias plataformas, pero si queréis dejarlo para otra ocasión, hay algunas secuencias disponibles en YouTube; aquí os dejo un enlace del “Libiam…”, o sea, el famosísimo brindis del primer acto en el que Alfredo descubre su amor por Violeta y con el que se inicia el romance. Verdi: La traviata (excerpt). Y por si alguien se anima a ver ópera completa pero no puede acceder a la película que os he recomendado, podéis disfrutar de esta versión dirigida por el propio Plácido Domingo. La traviata -Domingo, Zefirelli production – English Subtitles
La extraviada, la perdida, o sea, la mujer mala, que así podríamos traducir el título de esta ópera de Verdi. El estreno estuvo muy lejos de prometer un éxito rotundo, sin embargo, la opinión de respetable cambió pronto, porque la extraordinaria música de Verdi unida a la fuerza del drama terminarían imponiéndose a los prejuicios de aquellos tiempos.
La ópera se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia en 1853, con un libreto basado en “La dama de las camelias”, novela de Alejandro Dumas (pero este no es el de los mosqueteros, sino su hijo). ¿De qué trata? Pues ya lo hemos anticipado, de una mujer “mala» que descubre el amor cuando quizá ya no lo esperaba. Este aparece personificado en Alfredo, un joven al que no le importan nada las convenciones sociales y que cae rendido a sus pies y consigue contagiar ese amor a la protagonista. Esto sucede al final del primer acto. La temporalidad fugaz, que anticipa el inevitable desenlace, está así presente desde el comienzo. Violeta, también nombre de flor, entrega una camelia al fogoso enamorado, con la advertencia de que esa flor se marchitará pronto, como la vida misma. Dejo aquí un enlace. Verdi 1853 Traviata 1A Un dì, eterea, croce delizia Stefania Bonfadelli Scott Piper
Hasta aquí la historia de dos enamorados, nada que no se haya visto infinitas veces, pero en el segundo acto algo sucede que sacude la mentalidad puritana de la sociedad de mediados del XIX, la cortesana y el joven de distinguida familia viven juntos felizmente juntos sin estar casados, y esto sucede en el París de entonces, no en una época remota. Hay que destacar que esta es la única ópera de Verdi concebida para ser ambientada en el momento contemporáneo a su estreno. De ahí el escándalo. ¡Los protagonistas son una prostituta y un noble que viven amancebados y que para colmo se permiten disfrutar de la vida! Demasiado atrevimiento. Deben pagar el tributo de su pecado contra la moral establecida, que pasa a estar representada por el padre de Alfredo, Giorgio Germont. El enfrentamiento entre éste y Violeta es de una intensidad dramática conmovedora, hasta el punto de que Violeta accede a renunciar a su amor para no impedir con “su deshonor” el matrimonio de la hermana de Alfredo.
Sí, la prostituta sacrifica su felicidad para salvar el honor de una familia respetable. Para nada de esto sabe Alfredo, que se siente traicionado y que acaba insultando por despecho a Violeta. Es el final de este segundo acto, tan desgarrador que el mismo Giorgio, conocedor del sacrificio de Violeta, reprende amargamente a su hijo por sus crueles palabras y le insta a recobrarse en un lugar retirado, en contacto con la paz del campo. Verdi – Di Provenza il mar…No, non udrai rimproveri (La traviata)
Finalmente, Alfredo comprenderá los motivos de Violeta para romper su relación. Incluso Giorgio parece arrepentirse de su conducta. El joven enamorado corre para pedir perdón y jurar amor eterno. ¿Habrá final feliz? Lo siento, pero no. La felicidad es fugaz. Las flores se marchitan; también la vida de Violeta. Final trágico, por supuesto, pero si en última instancia la muerte es inevitable, para eso hemos inventado la música y el arte, para revestir el destino fatal de una aureola de belleza que perdure para siempre en la memoria de los hombres. La Traviata – Finale (Bonfadelli, Piper, Bruson)
Francisco Martí Hernández.