Desde los más adentrados en el mundo de la guitarra hasta los principiantes; cuando un guitarrista está tocando, su cerebro funciona de distinta manera.
Al aprender a tocar, los guitarristas desarrollan una memoria muscular donde los dedos aprenden casi a moverse automáticamente, sin necesidad de pensar. Esto se debe a que en el cerebro se crean rutas neuronales que ayudan a ejecutar movimientos más complejos en la guitarra como podrían ser arpegios complicados o cambios de acordes rápidamente.
Los beneficios de la música son innegables, desde la mejora de la memoria o concentración hasta aprender a comprender al cuerpo.
Con relación, algunos estudios recientes demuestran que el cerebro de los guitarristas también experimentan cambios al tocar.

CÓMO SE CONECTA MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA
Para comprender lo que sucede en el cerebro de un guitarrista, se realizó un estudio en 2012 en Berlín. Los investigadores escanearon los cerebros de 12 dúos de guitarristas mientras tocaban la misma canción. El resultado fue claro, las redes neuronales de estos músicos estaban sincronizadas cuando tocaban juntos.
En algunos casos, la sincronización empezó antes de que fueran a tocar. Por lo tanto, todo lo que vemos increíble gracias a la práctica, es el resultado de procesos biológicos y químicos .
Por ello, es relativamente común ver guitarristas con conexión o química, aunque no se conozcan desde hace mucho tiempo.

Este mismo estudio llegó a algunas conclusiones interesantes. Además de lo que ya hemos mencionado, la investigación mostró que cuando los guitarristas dejan de usar tanto el lado “racional” de su cerebro, se vuelven mucho más creativos. Durante la interpretación de una pieza musical, su mente se enfoca solo en la música, desconectándose de las distracciones del entorno y concentrándose al 100% en lo que están haciendo. Al concentrarse, se les hace más fácil improvisar o cambiar cosas si se necesita.
A medida que se adquiere más experiencia, este tipo de enfoque se vuelve cada vez más natural y automático.
EL INSTINTO NATURAL
Al aprender a tocar un instrumento, en este caso la guitarra, es de gran ayuda ver a otro tocar. Esto es porque cuando tocamos o escuchamos a otra persona tocar, nuestro cerebro apaga la parte de él responsable de los recuerdos a largo plazo.
Cuando tocamos con otra persona entendemos lo que sucede y nos sincronizamos con el compañero. Esto significa que el lado inconsciente de nuestro cerebro lleva el mando.
Es decir, funcionamos con el instinto. Cada vez se vuelve más fácil seguir a quien está tocando o ser capaz de hacer un solo.
Por ejemplo, puedes comparar tu propio sonido con el que estás observando y notar inmediatamente las diferencias que debes corregir en ti mismo.

Irene Navarro Rosel
Alumna de la Escuela de Música AAMY